Este blog es de catársis... No lo tome personal, lo tome a mal, sino le gusta simplemente no lo tome !

No hay corrección de estilo ni ortografía. Se me olvidan muchos puntos, algunas comas y me como palabras completas y letras. Ya lo verá.

domingo, 18 de marzo de 2012

Vamo' a portarnos mal!

Ay, se me había olvidado casi por completo lo significaba la palabra guayabo. No lo digo porque hace mucho que no lo sentía, sino porque el verdadero guayabo viene acompañado de su guayabo moral.

Ya bien saben lo que los que me conocen, y lo que me han leído desde hace más de 6 años que  yo no soy ninguna santa, que me gusta disfrutar de mis vicios, también que cada vez son menos.

Ayer me sentí como volviendo en el tiempo, solo que ahora sí me duele la cabeza cuando tomo, además de la pérdida parcial de la memoria. Una de las razones por las que he reducido mi consumo del alcohol  es justamente esa, la pérdida de la memoria. Yo soy de las que considera que el día que me da la gana portarme mal debería al menos estar cuerda para poder recordar todo con el mejor de los detalles. Si uno decide portarse mal  debería hacerlo con la más fuerte de las convicciones, el más grande amor propio y con la certeza de que habrá cero arrepentimientos.

Ayer (más o menos) volví. Volví a Pasto, volví a tomar y volví a mis desatinos. Ayer, hecha una bolita en la cama recordé las razones que me llevaron reducir mi consumo de alcohol, dolor de cabeza, dolor de estomago y el más fuerte guayabo moral que he tenido en más de 10 años.

Ayer comprendí porque no una parte de mí simplemente no quiere regresar. No quiero ser juzgada, ni clasificada.  Aquí en esta cuidad a veces me convierto en un fantasma de lo que en realidad soy y termino cagándola y la verda'  ya me canse de tanta M---da.

3 comentarios:

Derrelicto dijo...

Yo también he bajado mi consumo de alcohol, aunque estoy tomando más que hace algún tiempo... Es que ahora tomo más poquito pero más seguido. Lo malo es que, de vez en cuando, esos poquitos llaman a más poquitos y terminan siendo una cantidad respetable que le pone la pausa a ratos a la grabadora, le quita la censura al inconsciente y le abre la puerta a los malestares físicos.

El chuchaqui es una inevitable muestra de que nos divertimos, o de que la sufrimos como nadie. No queda más que armarse de fuerzas y soportar las consecuencias de haber perdido la mesura y, a veces, la cabeza, gracias al alcohol.

Un beso.

So dijo...

Yo bebo. Bebo y fumo y estoy satisfecha con mis vicios. Me acostumbré a tomar bastante de tal manera que aunque el hígado reclamará, está difícil hacer el ridículo. Saco las botellas de casa los fines de semana entre el ruidoso vidrio que golpea entre si. Este domingo, por primera vez en muchísimo tiempo, estuve chuchaqui, me tomé 2 cervezas para disimular el dolor de cabeza, pero en algún punto tuve que frenar para poder comer. De todas maneras, con la cabeza estallándome, los ojos hinchados y la tembladera en las manos. Que bueno fue beber así el sábado, han pasado tantos meses desde la última destrucción, que ya merecía beber hasta hacer el ridículo frente una grabadora de voz. y llorarlo todo, que de pasito aproveché. Divertirse, es también aprender a disfrutar una resaca que valga la pena.

Icaro Jr dijo...

mi querida So, A mí no importa el ridículo, lo que importa es no recordarlo! jajaja. Prefiero mis vicios en sano juicio y portarme mal sabiendo que lo voy recordar