Este blog es de catársis... No lo tome personal, lo tome a mal, sino le gusta simplemente no lo tome !

No hay corrección de estilo ni ortografía. Se me olvidan muchos puntos, algunas comas y me como palabras completas y letras. Ya lo verá.

viernes, 29 de diciembre de 2006

La resaca

Cuento para adultos.


La reseca


Mientras duermo el sueño de los desdichados voy tomando de mis recuerdos algunos fragmentos de noches pasadas y pecados cometidos. Cosas de esas que van y vienen, de las cuales no queda sino sombras difuminadas en el exceso. Exceso de felicidad, exceso de tristeza. Exceso de alcohol, de cigarrillo. Exceso de peligro, exceso de acontecimientos y fenómenos. Excesos en fin.

Las memorias son flashes, Pics de una cámara ajena. Son fotos movidas de una vida que no parece la mía.

Me despierto con esa pesadez que trae la mala noche y varios tragos de más. Envuelta en el dolor de cabeza y con la sensación de que mis entrañas saldrán por mi boca seca en cualquier momento, dejando en mi garganta un terrible olor a vómito. Con ganas de jamás levantarme y sin el recuerdo preciso deque fue lo que pasó. Chequeo con un rápido vistazo si todo está en su sitio. Descubro mis pies desnudos. Los zapatos a lado de parece ser un baúl y sobre este reconozco mi falda. Aún llevo la blusa puesta, pero no hay señas de mi ropa interior. Un escalofrío me recorre el cuerpo y tengo pánico de mirar sobre mi hombro. No quiero verle cara. No quiero saber quien es. Si fuera aire me escaparía sin hacer el más mínimo ruido y dejaría todo atrás.

La fiesta de anoche se salió de las manos. Exceso de alcohol y hierba como para saber quien es este que esta aquí a mi lado. En mis polaroid mentales veo venir un rostro algo deformado por la música estridente. Como un rayo cae el recuerdo de sus manos en mis pechos y sus labios en sobre mis piernas rodando en búsqueda de algún tesoro perdido.

Han pasado algunos minutos desde que me desperté, pero no había caído en cuenta del brazo que me envuelve como si yo fuera realmente suya. El respira con un ritmo suave. Es casi una canción de cuna con la que cualquiera podría quedarse dormido, cualquiera menos yo.
Mi deseo es salir corriendo y convertirme en una anónima más. Con suerte él tampoco recordará mi nombre, ni mi cara. De esa manera podremos encontrarnos en la calle y no pasar por esa ridícula situación de hacernos los pendejos y pretender que nada pasó.

Van a ser las 12 PM. Debo irme. Tomo su brazo de la muñeca con la esperanza de no despertarlo, pero fallo. -¿Dormiste bien?- Me dice en un tomo meloso que no reconozco ¡Dios quiero saber quien es! -Si.- Respondo tímidamente –Sabes ya es tarde y es mejor que me vaya a casa- comento intento levantarme, pero el no me deja sin antes darme un tierno beso en la mejilla. Por primera vez des que me desperté veo su rostro. ¿Cómo es posible que no recuerde a este hombre que parece haberme tratado bien? Lo abrazo fuerte, le doy un beso de esos en que solo los labios se rozan y me levanto. -No te vayas- replica. Quedate un poco más entre mis brazos.

En silencio voy buscando entre las sábanas donde encuentro mis interiores y mi sostén. Me visto rápido dirigiéndome hacia donde creo está la puerta y le envío un beso volado.

Aun no me has dado tu numero de teléfono!- grita mientras cierro la puerta.


1 comentario:

Anónimo dijo...

yaaaaaaaaa ..... asi pasa a veces.