Este blog es de catársis... No lo tome personal, lo tome a mal, sino le gusta simplemente no lo tome !

No hay corrección de estilo ni ortografía. Se me olvidan muchos puntos, algunas comas y me como palabras completas y letras. Ya lo verá.

sábado, 18 de noviembre de 2006

La Sutileza ( un día de septiembre que no deberia recordar)

Una mañana de Septiembre

Abrí mis ojos antes de que sonara la alarma del teléfono. (Detesto ese sonido y hago lo posible por no escucharla, pero estoy segura si no la pongo me quedo dormida). Eran las 5h40 A.M. y no quería realmente despertarme. Una melancolía me invadía. Además del guayabo que me cargaba encima. La garganta seca y esas ganas incontenibles de vomitar teniendo el estomago vacío. Era demasiado temprano para levantarme y apague el teléfono; no sin antes llamar a Andrés

Hola guapo. Te desperté?... lo siento. Sabes no me siento muy bien. Los vinos de ayer no me sentaron bien y tengo una melancolía atravesada… ya sabes cosas que pasan… si, estoy bien, pero preferiría no ir a lo de tu hermana puedes preguntarle si es absolutamente necesario que yo vaya y te llamo en unos 10? … ya chévere yo te llamo.

Mientras esperaba que pasaran los 10 minutos. Hacía el recorrido de la noche anterior. Esa maldita tristeza no me dejo leer entre líneas lo que estaba pasando y ahora me siento realmente entupida. La cena? Bien. La compañía? Bien el regreso a casa? Fatal.

Hola guapo soy yo de nuevo… chévere, dile a tu hermana que lo siento mucho y nos vemos de noche para que cuentes todo… yo también te quiero.

Me tapé la cara con las cobijas e intenté dormir, las imágenes de ayer venían a mi mente como si yo las estuviera llamando. Me siento tan estúpida. C’est la vie il y a des choses que on ne peux jamais prévoir. C’est si difficile a comprendre l’art de la subtilité.

La noche anterior.

Llegue con las justas a la obra de teatro. No quería ir sola pero cuando llamé me dijeron que solo se podía asistir si eras invitado como no tenia una invitación para mi pareja me toco dejarlo en su casa. Era el estreno y Santiago me había dicho que asista. Él estaba muy contento y gustaba mucho el trabajo que había realizado con el personaje que esta vez le tocó interpretar. Yo no quería asistir sola. No soy muy buena entablando conversaciones con desconocidos y sabia que me iba a sentir incomoda. Además tenía la expectativa de conocerla. Morbo por saber porque resultaba mejor que yo, más joven quizás? Más bonita? Mejor en la cama?, esto es algo que no podría saberlo solo con verla. No sabía su nombre, pero así somos la mujeres tenía que verlo con mis ojos para comprobar que era cierto, que ella es real y que yo de una vez por todas debo abandonar la costumbre de decir Santiago cada vez que quiero nombrar otro y comenzar mi vida sin él. Aunque en el fondo siempre deseé que fuera otra novia de un mes y que cualquier día me volviera a llamar, o me enviara un mensaje para salir a tomar un café y ser yo que decía NO

La obra transcurrió sin mayores apuros, como dirían por acá sin pena ni gloria. La actuación de la mayoría estuvo muy bien excepto la un tipo que no me gusto mucho. Mejor dicho para nada. El personaje de Santiago estuvo bastante bien, aun que él habría deseado despertar en mí el miedo por aquel hombre frio y sanguinario que mostraba sobre las tablas, eso no sucedió. No sentí alguno de los escalofríos que algunos sintieron, quizás por que ya me había comentando tanto de aquel hombre que me esperaba que fuera más cruel, más bajo, más terrible.
Por el contrario lo que si logró maravillarme fue la escenografía. En realidad fue la primera vez que veía tanto trabajo y tanta dedicación para una obra. No sé para les comento todo esto si yo sé ustedes están esperando que yo les cuente en realidad es otra cosa. Quizás fui yo la que no estaba muy bien y por eso no lo vi todo. Aún no aprendo a leer entre líneas y a estas alturas no creo que lo logre. Termino, vinieron todos los aplausos y el cóctel del estreno.

Yo solo Quería ver a Santiago y felicitarlo. No puedo evitar todavía sentir que lo quiero. Ese temblor de piernas y ese miedo de que descubra lo que hay detrás mis ojos. Yo sé que él ya lo sabe y a veces se aprovecha de aquellas sensaciones. Después del consabido comentario y la charla sobre la obra, Terminé colándome a la cena para los artistas. Yo, esa noche, estaba muy nerviosa porque estaba ante la expectativa de conocerla por fin. Esa de la cual casi nunca habla y es un tema que evitaba tocar cuando nos veíamos, excepto por algún comentario sexual fuera de lugar que yo permitía. Busque una chica que pudiera ser ella entre las presentes, que se acercará con esa intención pero nadie tenía en la mirada ese fuego y él bueno es un actor sabe bien como mantener las cosas secreto, que lo sé yo. Bueno me dije-habrá venido ayer.

Durante la cena no paso mucho, hablando de cosas y cosas. Yo, la verdad, un poco incomoda como colada, pero la incomodidad se fue con algunos vinos y la charla. Siguieron pasando los vinos y también paso la música y con ella el baile y ahí fue que la vi por primera vez. Todavía no entendía que ella podía ser. Él no daba ninguna seña para hacerme entender que está era su chica. Quizás la tristeza por las malas noticias del día anterior, hacían que mi radar estuviese un poco estropeado, malogrado, en vigilia, hecho m…

Ese día yo buscaba el consuelo de un amigo. ¡Qué ingenua pensar que Santiago podía comportarse como tal! Bueno él no tenía porqué, si la final tan solo fuimos amantes y era yo quien se había enamorado rompiendo con la primera regla no explicita de los Tinieblos:

a. No enamorarse
b. No ser vistos en público en demostraciones amorosas.
c. Nadie debe enterarse
d. No hacer exigencias
e. No esperar que dure
f. Jamás tener celos

Una vez rota la primera regla, las otras caen por su propio peso y yo no era la excepción. Una caí en el pozo, todas las demás dejaron de tener sentido.

Los vinos seguían pasando y una chica joven, de veinte años quizás, miraba a Santiago con ganas de bailar. - Oye sácala a Baliar te está invitando con lo ojos!- Por supuesto acepto. Para esto ya me habían preguntado 3 veces si era yo la novia y/o esposa de él. Entonces pensaba- y es que nadie sabe aún de su novia? Todavía estará con ella? –

Los vino en la cabeza y yo no los veía mientras bailaban ¿y cómo podría haber me imaginado que era ella? La tristeza me consumía y yo no quería estar sola.
Creo que santiago me invitó antes de estar con ella y por eso me había, comentado en ese entonces lo de su famosa botella de vino Shiraz. Deseaba tomarme el mundo incluida esa botella y quería que me consuelen él y el Shiraz. Santiago formaba parte de de mi sentimiento, de mi vacío pero no era la única razón, la partida esperada de Maife no me dejaba pensar.

La música comezó a cambiar y la gente partía de regreso a sus hogares. Yo no estaba lejos del mío. A unas pocas cuadras a apenas. Era obvio que Santiago me iba dejar primero. Al subirnos al carro, el primer choque real, había alguien más que se acomodó en el asiento delantero. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Cómo era posible que algo tan simple te llegue tanto al alma, pero seguía ciega. Yo no quería ir a casa… no quería estar sola. Le rogué prácticamente que no me deje ahí. Él tenía que ira dejar a una chica carcelen y para mí no era LA VUELTA igual al momento de volver a su casa tenia que pasar por aquí. (Todavía no tenía bien el radar. Qué gil!). Santiago no estaba muy contento y yo no entendía muy bien porque… a mitad de camino cuando ya no había vuelta atrás me cayó el baldazo de agua… -¿Qué me pasa? Cómo no lo vas a ver? Ahí delante de mí estaba ella, la chica con la que bailó. La que tomo el puesto del copiloto… tendrá unos veinte años me pregunte y mientras ella le decía lago al oído comprendí que ese era el rostro que andaba buscando, el nombre, la piel, la profesión… me sentía como un zapato pero no podía bajarme en mitad de la 10 de agosto a mi casa. Estaba atrapada y tenía cara de la ex loca que no quiere renunciar. Por supuesto le iba caer mal. Santiago no me lo dijo. No me hizo una señal. ¿Cómo Cárajos iba yo a saber que era ella? Así fue como comprendí uno siempre debe poder leer las señas sutiles de los amantes. La mirada al sacarla a bailar, el lugar en el auto, su enojo y de má … Quién diría que yo en todos mis años aún no aprendo el arte de la sutileza.


Mañana siguiente

5h40 AM :
Hola guapo. Te desperté?...

FIN